jueves, 8 de mayo de 2008

Estar atento


Deja que te cuente una anécdota muy, muy hermosa. Escúchala muy, muy atentamente y luego cuando estés en sentado en silencio en casa, meditas sobre ella.


Un hombre se fue a un rancho a comprar un caballo. Señaló uno y dijo, - Ese pony es muy bonito. ¿De qué clase es? -

-Es un Palomino-, (*) dijo el ranchero.

Bien, cualquier amigo tuyo, es un amigo mio (*). Me gustaria comprar ese pony, - dijo el hombre.

El ranchero replicó, -Tengo que decirle señor, que era propiedad de un predicador. Si quiere que el caballo camine ha de decirle, "Gracias a Dios". Si quiere que el caballo se detenga tendrá que decirle "Amén"-

- Déjeme que lo pruebe -, dijo el comprador.
Montó en el caballo y dijo, "Gracias a Dios". El caballo empezó a caminar con presteza y pronto estuvo galopando por las montañas. El hombre gritaba, "¡Gracias a Dios, gracias a Dios!" y el caballo obedecía bien. De repente llegó al borde de un precipicio y aterrorizado gritó - ¡Para, para! -. Eso no funcionó y entonces se acordó y dijo "Amén". El caballo se detuvo justo al borde de la colina.
Limpiándose el sudor con alivio, el hombre dijo "¡Gracias a Dios!"

Nuevamente tú me preguntas <...¿Hay algo que pueda hacer para abrirme a ti?>. Di "Gracias a Dios" y entonces todo sucederá automáticamente.

(*)N. del T.- Juego de palabras en inglés, en el original , una raza de caballos, se pronunciaba como , que literalmente es "amigo mio"



Cuento extraido del libro "El arte de morir" de Osho

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