viernes, 30 de mayo de 2008

La Luna sentimental

La Luna se refiere a nuestras emociones y sentimientos, a la manera en que instintivamente respondemos o a las reacciones “automáticas” que tenemos frente a las cosas.

La Luna es aquello que dominamos al punto en que podemos darle a ella la tarea de que se encargue de realizar ciertas cosas mientras nosotros ponemos la conciencia en otro lado. Esta facilidad tiene la función de poder hacer cosas sin poner la atención en ellas, sin sentir que nos estamos involucrando de lleno, porque sea que tenemos la cabeza en otro lado, sea que no queremos hacernos responsables de lo que sucede y pasamos a automático en esa situación y esperamos que pase. Para ello es la Luna, sin la Luna, no tendríamos ese algo interno que nos permite hacer una cosa y pensar en otra. Tampoco tendríamos cuerpo, que en la mayoría de sus funciones hace las cosas por el mismo para ahorrarnos la molestia de tener que a conciencia decirle cada movimiento que realiza.

Es por todo esto que la Luna es la gran representante de la seguridad, es aquel refugio en el cual nos guardamos cuando las cosas andan mal, o sencillamente no tenemos ganas de encargarnos de ellas por el momento.

Podríamos decir, también, que todo el psiquismo es Luna, y no estaríamos tan errados. Nuestra Luna, como lo es nuestra madre cuando somos niños, es ese factor que realiza muchas cosas por nosotros. Pero muchas veces “ese factor” que hace por uno, tiene una virtud que nada tiene que ver con lo que nosotros queremos realmente. Es allí donde la Luna se torna problemática, cuando siempre la mandamos a hacer los mandados que deberíamos realizar nosotros viene el Gran Señor de la Responsabilidad y la Maduración, Saturno, a hacerle las cosas difíciles a la Luna. Y nos vemos en el dilema de darle a la Luna más mandados o ponernos nosotros mismos a encargarnos de algunas cosas, y ser más atentos en los que está haciendo la Luna.

Por otro lado siempre la base emocional es lunar, y en tanto base, es un nido que nunca perdemos y está en nosotros guardarnos en él y salir al mundo dentro de él para que él ponga la cara a las cosas, o bien, sólo saber que está y como refugio emocional que es aventurarnos a lo nuevo y diferente poniéndole límites a sus requerimientos.

Ponerle límites a los requerimientos emocionales es saber un poco de qué se tratan para que nuestra emocionalidad no nos juegue malas pasadas.

Hacer lo que se siente no siempre nos lleva por buen camino, y hacer siempre lo que se siente, es una visa directa al caos, pero realizar cosas sin atender lo que sentimos es de seguro el camino más rápido a la desintegración y a la robotización. Y en lo más profundo esta es una paradoja que nos enseña la Luna astrológica.

Rafael Barrio.

1 comentario:

Papallones dijo...

Y tu luna como esta?...

Dulces sueños.