lunes, 2 de junio de 2008

El Guerrero de la Luz I

Los guerreros de la luz con frecuencia preguntan lo que están haciendo aquí. Muchas veces encuentran que sus vidas no tienen sentido. Por eso son guerreros de la luz. Porque yerran. Porque preguntan. Porque continúan la búsqueda de un sentido. Y terminarán encontrando. Todo guerrero de la luz precisa adquirir conocimiento, sabiduría, ser paciente, saber oír siempre el silencio de su corazón, saber el momento cierto de atacar o de retroceder. La vida no está hecha solamente de victorias, muchas veces el guerrero de la luz precisa pasar por derrotas para aprender alguna lección y fortalecerse, sin dejarse abatir por la derrota. Un guerrero de la luz sabe que nadie es tonto, y la vida enseña a todos, aunque esto exija tiempo. Él siempre da lo mejor de sí, se refleja en lo mejor de los otros. Además de eso, procura mostrar a todo el mundo, con generosidad, de cuanto cada uno es capaz. Algunos compañeros comentan, existen personas ingratas. El guerrero no se altera con esto. Y continúa estimulando a su prójimo, porque es una manera de estimularse a sí mismo. Todo guerrero de la luz ya quedó con medo de entrar en combate. Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado. Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no era el de él. Todo guerrero de la luz, ya sufrió por cosas sin importancia. Todo guerrero de la luz ya creyó que no era guerrero de la luz. Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales. Todo guerrero de la luz ya dijo si cuando quería decir no. Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien que amaba. Por eso es un guerrero de la luz, porque pasó por todo eso, y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era. Un guerrero de la luz no es cobarde. Da al tonto mil inteligencias, y él no querrá sino la tuya, decía el proverbio árabe. Cuando el guerrero de la luz comienza a plantar su jardín, repara que el vecino está allí, espiando. Él gusta de dar datos sobre como sembrar las acciones, abonar los pensamientos, regar las conquistas. Si diera atención a lo que él esta diciendo, terminará haciendo un trabajo que no es el suyo, el jardín que ahora cuida será idea del vecino. Pero un verdadero guerrero de la luz sabe que cada jardín tiene sus misterios, que sólo la mano paciente del jardinero es capaz de descifrar. Por eso, prefiere concentrarse en el sol, en la lluvia, en las estaciones. Sabe que el tonto que entrega datos sobre el jardín ajeno, no está cuidando de sus plantas.

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