lunes, 9 de junio de 2008

Háblanos del amor

Entonces dijo almitra: Háblanos del amor.

Y él alzo la cabeza y miró a la multitud, y un silencio cayó sobre todos, y con fuerte voz dijo él:

Cuando el amor os llame, seguidle,aunque sus caminos sean agrestes y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, dejadle,aunque la espada oculta en su plumaje pueda heriros.
Y cuando os hable, creedle,aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como el viento asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os agranda, también os poda.
Así como sube hasta vuestras copas y acaricia vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol,también penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.
Como gavillas de trigo, os aprieta contra su corazón.os apalaea para desnudaros.os trilla para liberaros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta dejaros livianos;y luego, os mete en su fuego sagrado, y os transforma en pan místico para el banquete divino.todas estas cosas hará el amor por vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con este conocimientos os convirtáis en el pan místico del banquete divino.

Pero si en vuestro temor sólo buscais la paz del amor y el placer del amor, entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y salgáis de la era del amor, para que entréis en el mundo carente de estaciones, donde reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe de sí mismo.
El amor no posee, y no se deja poseer: Por que el amor se basta a sí mismo.

Cuando améis no debéis decir "Dios esta en mi corazón", sino "estoy en el corazón de Dios"
Y no penséis que podréis dirigir el curso del amor, por que el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestro curso.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su plenitud
Pero si amáis y habéis de tener deseos que sean así: de diluiros en el amor y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor; y de sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,Y luego dormirse con una plegaria en el corazón por el bienamado, y con un canto de alabanza en los labios.

Khalil Gibran
Extracto del libro el profeta de khalil gibran

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