miércoles, 23 de julio de 2008

Una mano amiga


En cuántas situaciones nos hemos encontrado, de angustia, de presión, un "no saber qué hacer...", una encrucijada a la que el camino de la vida nos ha llevado por distintos vericuetos, sentimentales, económicos, personales...

Todos tenemos momentos en los que el ángel y el demonio que llevamos dentro empujan en direcciones opuestas, y símplemente nos quedamos en medio sumidos en una horrible confusión.

En esa situación, el inmovilismo, tirar la toalla y preferir las cosas como estén aunque mal antes de intentar cambiarlas porque sea difícil, generalmente no sólo no soluciona nada sino que probablemente lo enquiste y vície imposibilitando cada vez más encontrar la famosa "luz al final del túnel".

Pero ¿qué pasa cuando todos los caminos posibles, cuando por más que analizamos las posibilidades, el nudo que nos bloquea no sólo no se deshace sino que se aprieta más?

... no nos liberamos de la red que nos aprisiona sino que nos amarra más y más en nuestro forcejeo?...

Cuando tomemos la decisión que tomemos, el resultado siempre es doloroso para uno mismo, o peor, para terceras personas?, o cuando la banca siempre gana y nosotros perdemos?...

¿No te preguntas, merece la pena seguir jugando en este casino?

A veces, la salida no está en nuestro interior, está en un/a amigo/a, en tu pareja, en un profesional, en un familiar, en un vecino/a ... una ayuda milagrosa de alguien preciado que te abre una puerta donde no veíamos que había y nos tiende la mano desde el otro lado. En ese apoyo está el principio de fuerza que hará que nuestra voluntad desentrelace el conflicto.

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