martes, 14 de octubre de 2008

Las Pléyades



...Dios no juega a los dados...

Una estrella muere...
Habiendo agotando su combustible nuclear, la energía generada en el núcleo que mantiene el gas incandescente, no es capaz de sostener el peso de las capas superiores mas frías y éstas sufren un colapso gravitacional, caen precipitándose hacia un núcleo estelar sólido y de la colisión resultante la estrella estalla, arrojando la mayor parte de su masa hacia el espacio. Éste material estelar rico en elementos complejos termina aglomerándose en gigantescas nubes de polvo y gas, que por perturbación gravitacional ocasionada por el paso de una estrella próxima, empiezan a concentrarse acarreando cada vez más cantidad de material, hasta que, también por acción gravitacional, la presión generada por el peso del gas es suficiente para iniciar reacciones de fusión nuclear en el corazón de la nube. La energía liberada por estás reacciones calienta el gas en el interior hasta volverlo incandescente y empieza a brillar.
Una estrella nace.
Una relación muere.
Si no se hace lo necesario, los motivos que mantienen la relación, lo que la hace brillar, se desgastan y se agotan, y los vínculos generados no son capaces de mantener a la pareja unida. Ambos integrantes sufren un colapso emocional y se precipitan en señalamientos de uno hacia el otro y de la colisión resultante la pareja se desintegra. Los individuos, enriquecidos por las experiencias en la relación, se unen a grupos con algunos intereses afines, hasta que ocurre una perturbación emocional por el paso y la atracción de alguna persona próxima y empiezan a nutrirse de experiencias nuevas. Ésta atracción y éstas experiencias los hacen concentrarse en su interior presionando para generar reacciones en su corazón y mente. El aprendizaje obtenido por estas reacciones les permite experimentar emociones intensas y decidir amar.
Una relación nace...

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