sábado, 15 de noviembre de 2008

Instrucciones para lidiar con la tristeza




Es increíble como la tristeza te puede asaltar de un momento a otro y apoderarse de tus cosas, tu vida, tu cuerpo; y todas las cosas que haces, dices o piensas. Estas tranquilo y de repente ahí está mirándote, esperando el momento preciso para tomarte, para llevarte a su morada.En los días así, hay que tratar de disfrutar ese sentimiento; no renegar de él o tratar de sacártelo de encima. Solo disfrutarlo. Hay que abrirle la puerta, darle la bienvenida de manera cordial e invitarlo a sentarse en el lugar mas cómodo de la casa; para que no se sienta cohibido de darte lo mejor de si. Abrir las ventanas de la casa y que entre luz gris. De esa que solo el invierno sabe crear. Luego preguntarle si va a tomar café o té y convidarle unas cuantas galletitas. Uno debe sentarse junto a él y conversar sobre como le ha ido desde la última vez que te asaltó. Así, tratar de pasar el mejor rato posible.Luego del café, pueden salir a las calles a caminar un rato. Mirar los estantes de las tiendas, cerrarse el abrigo para aguantar el frío, mirar el cielo y hablar de alguna cosa que sirva para matar el tiempo. Se sentarán en la banca de un parque y hablaran sobre los tiempos mejores, sobre la juventud; sobre el futuro y su vacío existencial. Aparecerá de improviso , su fiel compañera: La nostalgia. No hay que alarmarse, ni sentirse intimidado por ella. Hay que recibirla de la misma forma en que recibiste al sentimiento tristeza. Invitarla a sentarse en la misma banca y hacerla intervenir en la conversación.Una vez terminada la conversación, invitarlos a pasar la noche contigo. Dormirán en la misma cama, ya que es de mal gusto dejarlos afuera en el sofá a su suerte, aguantando el frío que produce la brisa nocturna.Luego de haber compartido con ellos todos estos días. Ellos tomaran sus maletas, ya que sentirán que su ciclo se ha cumplido en dicho lugar. Abrirán las ventanas y la puerta. Tomarán un taxi hacia el tren mas cercano y partirán en busca de nuevos compañeros que brinden su casa y su vida para quedarse.Una vez que se hayan ido, tu vida tomara el rumbo normal. Las cosas volverán a la rutina veloz de nuestros días. Cuando haya una pausa para poder sentarte en alguna banca en el centro de la ciudad, añoraras los días en que la tristeza y la nostalgia acompañaban tus pasos. Pero no será algo triste, será un recuerdo con pinceladas de felicidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanto este texto. Que verdad mas verdadera, jejeje. un beso marcos