martes, 28 de abril de 2009

Un relato impregnado del saber espiritual de los nativos americanos....

Cuando Winona anuncia su decisión de morir en el plazo de dos meses, su hija decide contratar los servicios de la psicóloga Meggie O´Connor, para que convenza a la anciana de que abandone tal idea.

Aquí van solo unos parrafos de este maravilloso libro....

....Dispuesta a comenzar la sesión de psicoterapia me situé ante ella con la vista clavada en su rostro para observar sus reacciones.
- Winona, hábleme de las diferencias que existen entre nuestros mundos y por qué cree que el hombre blanco lleva una vida disparatada. ¿Cómo sería el mundo si estuviera dispuesto de un modo correcto?
-Equilibrio. Caminaríais en equilibrio. Fuera, en el estacionamiento, he visto en el paragolpes de un coche una pegatina que decía que una mujer necesita un hombre tanto como un pez una bicicleta. No hay equilibrio en eso. Es estúpido.
No le expliqué que el automóvil y el adhesivo pertenecían a mi colega, Bev Paterson, ni que muchas feministas se enorgullecen de su independencia de los hombres, convencida de que Winona lo consideraría una frivolidad.
- Hábleme de la pipa, por favor - pedí al reparar que la boquilla asomaba por la abertura del largo bolso adornado de flecos.
Winona la sacó. Tenía la superficie brillante, un extremo acabado en punta y en medio un trozo de cuero rodeado de cuentas multicolores que representaban de forma esquemática un relámpago recortado contra el cielo nocturno. A continuación extrajo la cazoleta de color salmón de las mullidas profundidades de bolso.
- No es más que piel de ciervo, madera de zumaque y arcilla -explicó-, o como vosotros diríais, animal, vegetal y mineral.
Sostuvo en la mano izquierda la cazoleta, que presentaba una pequeña muesca en la parte superior.
- Esta cazoleta es mujer.-Levantó el tubo con la mano derecha-.Esta boquilla es hombre.-Tras juntarlos, añadió-:Por separado, no son más que una cazoleta y una boquilla, pero juntas forman el universo entero. Una vez unidas, son sagradas.
Winona me miró como si se dispusiera a hacerme una confidencia. Sujetando la cachimba con la boquilla hacia fuera, describió un pequeño círculo en el aire y, después de desarmarla, la guardó con sumo cuidado en la bolsa ribeteada de flecos.
- Estás sola - agregó - , y eso no es malo, pero careces de equilibrio porque no tienes a un hombre que te lo proporcione. Además, aún no conoces el verdadero poder de la mujer.....


"La voz de la Sabiduría"
Priscilla Cogan

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