miércoles, 21 de octubre de 2009

Despiertos o dormidos

Don Juan me dijo una vez que un hombre de conocimiento tiene predilecciones. Le pedí explicar este enunciado.
- Mi predilección es ver - dijo.
- ¿Qué quiere usted decir con eso?
- Me gusta ver -dijo- porque solo viendo puede un hombre de conocimiento saber.
- ¿Qué clase de cosas ve usted?
- Todo.
- Pero yo también veo todo y no soy un hombre de conocimiento.
- No. Tu no ves.
- Por supuesto que sí.
- Te digo que no.
- ¿Por que dice usted eso Don Juan?
- Tu solamente miras la superficie de las cosas.
- ¿Quiere usted decir que todo hombre de conocimiento ve a través de lo que mira?
- No. Eso no es lo que quiero decir. Dije que un hombre de conocimiento tiene sus propias predilecciones; la mía es sencillamente ver y saber; otros hacen otras cosas.
- ¿Qué otras cosas, por ejemplo?
- Ahí tienes a Sacateca: es un hombre de conocimiento y su predileccion es bailar. Así que él baila y sabe.
- ¿Es la predilección de un hombre de conocimiento algo que él hace para saber?
- Sí, pues.
- ¿Pero como podría el baile ayudar a Sacateca a saber?
- Podríamos decir que Sacateca baila con todo lo que tiene.
- ¿Baila como yo bailo? Digo, ¿cómo se baila?
- Digamos que baila como yo veo y no como tú bailas.
- ¿También ve como usted ve?
- Si, pero también baila.
- ¿Cómo baila Sacateca?
- Es difícil explicar eso. Es un baile muy especial que usa cuando quiere saber. Pero lo único que te puedo decir es que, a menos que entiendas los modos del que sabe, es imposible hablar de bailar o de ver.
- ¿Lo ha visto usted bailar?
- Si, pero no todo el que mira su baile puede ver que esa es su forma especial de saber.


De Una Realidad Aparte de Carlos Castaneda.

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