domingo, 31 de enero de 2010

La Gran Madre

"Amado mio, hoy vengo a ti para recordarte que eres mi Hijo. Te he cuidado en la infancia, acompañado cada uno de tus pasos y nunca mi mirada se desvió de ti. Recuerda quién eres verdaderamente y despliega las alas de tu alma. Soy el océano del amor infinito, y no hay vida fuera de Mí. Esto es lo que quería decir Yeshuah (Jesús) hablando de volver al vientre de la Madre. Debes saber que no eres huérfano, que viniste a este mundo que me olvidó, donde hay que tratar de controlarlo todo desesperadamente sin que eso sea posible. Soy Mem, la Madre universal, Fuente de Vida. ¿Te reconoces como mi Hijo? Para encontrarme realmente, ¿Aceptas mirarte a ti mismo con los ojos de tu alma? No autorices ninguna mentira en ti. Con mi ayuda, frusta las trampas de lo que en ti no quiere cambiar, ni morir a lo viejo. Mírate con fluidez. Pero atrévete también a contemplar la grandeza de lo que eres, tú, que elegiste sumergirte en este mundo de encarnación, aceptando ser cubierto por un velo, olvidarme y llevar el fardo del psiquismo humano. Te concediste la misión de recordar y revelar la luz escondida. Mírate en tus alturas y en tus profundidades. Y, entonces, finalmente desnudo, podrás sumergirte en mis Aguas azules y dejarte nacer al mundo del Amor."
(Para vos Memé, va de nuevo)
Decir Adiós es abrirnos para
que "esa luz" vuelva dentro nuestro.

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