viernes, 22 de enero de 2010

Una educación diferente




Yo tenía cinco hermanos y hermanas mayores que yo, y aún tenía otros detrás de mi. Mis hermanos mayores me tenían constantemente en brazos, me acunaban, jugaban conmigo, lo cual me dio a los cinco o seis años una fuerte imagen de mi misma. Cuando un niño ve a su alrededor gente que le sonríe sin cesar, contempla el mundo como algo maravilloso.
En cambio, si se atemoriza a los niños, se se los castiga, si se los trata brutalmente, si se les pega o se les envía a la cama sin cenar, quien los trata así les da una imagen muy mala de si mismos, y toda su vida futura se resentirá por ello. La manera como mi familia se comportó conmigo me convirtió en un ser verdaderamente libre.
Nunca tuve que inquietarme por si daba o no una buena impresión a los que me rodeaban; nunca tuve que esforzarme por actuar bien para ser amada. Si me amáis, bien; si no me amáis, la verdad, peor para vosotros. Siempre he sido así. Sin duda por eso fui la primera mujer india que consiguió licenciarse en la Universidad de Maine.

Entrevista a una india Cherokee

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