domingo, 22 de agosto de 2010

La liberación del Alma


La humildad del guerrero es servir incondicionalmente a la Causa Sagrada, y la servirá hasta la muerte. La muerte es su mejor compañera, ella siempre está ahí y él lo sabe y no la teme, por eso es humilde, porque comprende perfectamente que todo es perecedero en esta creación excepto el espíritu. El ego siempre busca ser más, sentirse reconocido. El alma no necesita reconocimiento, ella ya ES.

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