domingo, 17 de octubre de 2010

La anciana sabia y la luna nueva



La luna nueva es la fase de la menstruación. Es la fase de la Anciana Sabia (también llamada de "la bruja", pero personalmente prefiero llamarla Anciana Sabia pues tiene menos connotación negativa y es más acorde con esta fase de introspección).
Si el primer día de la menstruación coincide con la luna nueva externa, se llama "Luna Blanca".
Esta fase suele coincidir con el principio o final de la menstruación.
En esta fase de luna nueva, si la ovulación coincide con ella, plantará la semilla del conocimiento y la conciencia interior.
Energía de invierno.
La conciencia alcanza un nivel profundo, la intuición florece y no buscamos lo externo. Podemos vivir en dos mundos a la vez: el interno y el externo.
En esta fase conectamos con nuestro interior, con nuestra espiritualidad y entra en estados alterados de conciencia (no hablo de histeria ni de nada así, hablo de la conexión con el interior, donde reside la esencia, nuestra sabiduría).
Las barreras de la mente consciente y subconsciente (hemisferios cerebrales) bajan, y es por esta causa que entramos en contacto con lo interno, y ahí se produce el estado de conciencia alterada, percibiendo otras dimensiones, otras sensaciones, otros puntos de vista.
El proceso mental en esta fase es lento, lo cual es provechosos para meditar o crear trances., por lo cual, estamos abiertas a recibir mensajes de los estados meditativos y de nuestra conexión con la intuición.
Etapa de muerte y renovación (¿qué necesita desaparecer de mi vida?).
La Anciana Sabia es profunda, busca la meditación para avanzar en lo personal (qué quiero hacer, qué no me sirve ya en mi vida, qué lastres arrastro, qué cambios he de realizar etc.), toma de conciencia, limpieza renovación.
En esta fase las mujeres indias de América, así como otras mujeres de otras culturas, aprovechan esta fase para "limpiar" sus células y no transmitir mala información a futuras generaciones (no olvidemos que la célula es toda entidad y que graba y conserva información). Así que también "graban" nuevos mensajes positivos en ellas. Así perduran o evolucionan las generaciones.
Esta fase es la del mundo espiritual, de la desaceleración y ensoñación, de viajar a otras realidades.
Esta fase ayuda a ordenar la vida, aumenta el conocimiento, aporta ideas creativas que dan una visión sobre algo (es bueno anotar en un cuaderno).
Periodo de quietud y gestación, de contactar y conectar con el cuerpo, fase de retiro idónea para estar en la naturaleza, de mucho reposo (¿a qué mujer no le gustaría estar el primer día de su menstruación reposando sin hacer nada?)
La energía es muy baja, no conviene realizar grandes esfuerzos.
En esta fase deberíamos estimular la mente viendo cosas bellas, siendo creativas, disfrutando de lo positivo.
Es un buen momento para mimarse a todos los niveles (pon velas, inciensos, date baños de esencias, escucha buena música, lee libros, etc.)
Buen momento para los baños con hierbas calmantes para sosegar el interior y el interior y las emociones.
Conexión interna y con la tierra. Necesidad de silencio, retiro, descanso, dormir, soñar.
En esta fase estamos cómodas con ropa ancha (hinchazón de pechos y abdomen) y muchas mujeres gustan de usar una cinta ancha (o ropa interior) roja a modo de faja en riñones y abdomen (cromoterapia).
Los colores que potencian las energías de esta fase son el rojo (sangrado), el púrpura (naturaleza esotérica) y el negro (introspección).
La energía sexual es muy intensa y se crea una necesidad de que la pareja esté muy pendiente y demuestre su amor. La sexualidad es más espiritual que sensual y nos permite conocernos más en esta faceta.
Los arquetipos de esta fase: Hécate, Perséfone y Kali.
Las palabras clave son: oscuridad, semilla, útero, invierno unidad, potencial, tierra, cueva, antorcha, lechuza, sabiduría, interior.


Meditación en el útero:


Visualizamos nuestro útero y lo recorremos entero viendo las trompas, los ovarios, la matriz...
Estamos dentro del útero.
Abrimos los brazos a los lados de este y se convierten en las trompas.
Somos un gran útero que se va haciendo cada vez más grande.
Permanecemos un poco en esta visualización.
Volvemos al tamaño natural de útero, dejamos un mensaje de gratitud y positividad y salimos de la meditación.


(Autoras: Miranda Gray, Ananda)

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