sábado, 26 de febrero de 2011

La luna : la mediadora


La Luna es un medio para alcanzar un fin. Es Mediatriz, Madre y Musa. Es la servidora de la Tierra y el Sol, y sirve a la necesidad orgánica y psíquica de las criaturas terrestres. Si el hombre pudiera identificarse a voluntad y de forma inmediata con el espíritu no habría necesidad de que la Luna sirviera de mediatriz, de constructora de estructuras orgánicas o intelectuales transitorias.

La Vida de una forma o de otra, nos empuja, sugiere, inspira y enseña cuál es la senda, el sentido de la existencia, la finalidad a alcanzar. Recoger, cuidar, desarrollar y compartir sus semillas es la lección a aprender.

Si afrontamos las tormentas con entendimiento, valor y fe, podremos pasar de la oscuridad del instinto inconsciente hasta la luz de la inteligencia consciente, desde la posesividad del egoísmo hasta la generosidad del Amor, desde la ceguera del orgullo y de la guerra hasta la lucidez de la cooperación y de la paz.

El Camino de la Luna llena es el Camino Consciente, la vía del Tao, y todos debemos recorrerlo. Ella ilumina nuestro sendero y nos tiende su mano generosa para acercarnos un poco más al Sol, a la conciencia de nuestra inmortalidad.
Tal como decía un viejo texto egipcio: "De Isis a Osiris. De la oscuridad a la Luz. De la muerte a la Inmortalidad". Es la Danza de la Vida, ciclo tras ciclo, en una espiral ascendente y fecunda hacia Dios.

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