martes, 5 de abril de 2011

LIRIOS BLANCOS

A veces el destino se mete en medio de los planes y no deja concluirlos.
La dirección era fija, el objetivo, robar de un rostro conocido, una sonrisa matutina, pero...esas piernas se desviaron rápidamente, alejándose del camino.
¡Esa voz era inconfundible! Sorprendentemente familiar, dificil de olvidar.
El cerebro dejó de enviar señales a las piernas y ellas comenzaron a tener autonomía propia.  Tras caminar y caminar, las manos dejaron de apretar con fuerza el ramo y dejar de degollar los tallos. Tras llegar a casa, los lirios blancos cansados de vagar por la ciudad, quisieron unirse al jarrón lila, entre tanta belleza a esos otros lirios blancos que no esperaban compartir su lugar. 
Y al final la más sorprendida ahora mismo puede disfrutar de ese espacio, tan lleno de aroma y encanto y sin poder olvidar.

P


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