sábado, 28 de mayo de 2011

LA UNIÓN

Ayer nadie daba crédito a lo sucedido. Tras las noticia de lo ocurrido desde las 5.00 am, se trasmitieron las noticias recién a las 8 am. Temblando, llorando totalmente sorprendidos, sin creer lo que estaba sucediendo en BARCELONA, miles de personas se desplazaron hasta Plaza Catalunya para apoyar a nuestros hermanos, que sólo tenían como estandarte una flor..

Por la noche 10.000 personas se unían en SILENCIO en Plaza Catalunya y sus alrededores. Una inmensa ronda de personas unidas de las manos, danzaban alrededor de la plaza. Calle Pelayo cortada, personas sentadas haciendo círculos, disfrutaban por vez primera de la ausencia del tráfico, sintiendo el calor del asfalto, tendidas boca abajo, apoyando el grito del SILENCIO, el grito de la INDIGNACIÓN.

Estos fueron los acontecimientos de ayer en mi ciudad, muy penosos, que bien reflejan los representantes de este país.




Esta noche juega el Barça y no tengo nada en contra del futbol, todo lo contrario. Permite que muchas personas puedan unirse en diversión mediante el juego y disfrutar de momentos intensos. Pero durante mucho, mucho tiempo el futbol ha sido un excusa también, para separar a los seres humanos, mediante esa estúpida competencia, que no la entiendo todavía.

Cuando logremos disfrutar del fútbol sin que haya "un ganador" pues ese será el momento en que el ser humano demostrará haber evolucionado un poco.

Espero que hoy cuando termine el partido, los fans del Barça puedan salir a festejar sin crear disturbios, respetando a la gran masa de personas que hoy representan al pueblo de España, personas INDIGNADAS, tras años y años de SILENCIO y sometimiento. El pueblo ha despertado. Y con esta lucha sin violencia, mi corazón también está en medio de Plaza Catalunya.

Gracias Madrid por este apoyo, que me ha hecho emocionar hasta las lágrimas.

P

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que tristeza, esto pasó también en mi país. Y si es una verguenza que aún pasen y sigan pasado estos hechos lamentables y patéticos.
Pero no hay que perder la esperanza y sobre todo seguir luchando en paz.
Gabriela