viernes, 22 de julio de 2011

La Meta


Entonces el Maestro se dirigió a los bhikkhus (monjes):

- Es a través de no entender las Cuatro Nobles Verdades, Oh bhikkhus, que hemos tenido que vagar por tanto tiempo ambos, ustedes y yo, en el camino tedioso y soporífero del sámsara.

- A través del contacto, el pensamiento nace de la sensación y renace por una reproducción de su forma. Comenzando de las formas simples la mente surge y desaparece de acuerdo a las acciones, pero las aspiraciones de un Bodhisattvas persiguen el camino recto de la sabiduría y la rectitud, hasta alcanzar la iluminación perfecta en el Buda.

- Todas las criaturas son lo que son a través del karma de sus acciones hechas en las existencias pasadas y presente.

- La naturaleza racional del hombre es una chispa de la luz verdadera; es el primer paso en el camino ascendente. Pero los nuevos renacimientos son requeridos para asegurar una ascensión a la cima de la existencia, la iluminación de la mente y el corazón, donde la luz inconmensurable de la comprensión moral que es el origen de toda la rectitud, es obtenida. Habiendo obtenido ese nacimiento superior, he encontrado la verdad, y les he enseñado el noble camino que nos guía a la ciudad de la paz. Les he enseñado el camino al lago de la ambrosía, que limpia completamente todos los deseos diabólicos. Les he dado la bebida refrescante llamada la percepción de la verdad, y aquel que la beba, llagará a ser libre de la excitación, la pasión y el mal hacer.

- Los mismos dioses envidian la bienaventuranza de aquel que ha escapado del torrente de la pasión y que ha escalado las costas del Nirvana. Su corazón está limpio de toda corrupción y libre de toda ilusión. Es como una flor de loto que crece en el agua, y sin embargo ni una gota de ella se adhiere a sus pétalos. El hombre que camina en el camino noble vive en el mundo y a pesar de ello, su corazón no está corrupto por los deseos mundanos.

- Aquel que no ve las cuatro nobles verdades, aquel que no entiende las tres características de la existencia - la impermanencia, el sufrimiento y la abnegación - y no se ha establecido a sí mismo en lo no creado, todavía tiene un largo camino que atravesar, repitiendo los nacimientos a través del desierto de la ignorancia con sus espejismos de ilusión y a través de la ciénaga confusa y frustrante del error. Pero ahora que han obtenido la comprensión, la causa de las migraciones adicionales futuras y las aberraciones es removida. La meta es alcanzada. El deseo del egoísmo es destruido, y la verdad es lograda. Ésta es la verdadera liberación; éste es el cielo y la bienaventuranza de una vida inmortal.
La Meta Verdadera: 
La Ley y la Disciplina que les he enseñado, después que yo muera, será su Maestro.
La Ley es su Luz.

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