lunes, 12 de septiembre de 2011

Historias de casas con encanto

La casa de la Sabiduría
Esta bella casita escondida, recoge personas muy cansadas, que necesitan la sombra de un fuerte árbol y el amparo de la naturaleza. Provee de una gran sabiduría, de la antigua, de esa que llevamos dentro. Aisla la persona del ruido y  provoca grandes momentos de creatividad. Enseña a separar el trigo de la cizaña y se encarga de atraer sólo lo que ella necesita, sin excesos ni abundancia. Una casa maestra, que ofrece los secretos ocultos de la naturaleza. Sólo cuando se ha descansado y aprendido lo suficiente, abre sus manos y suelta..., para ayudar a su ex-residente a esperar su próximo y mágico encuentro.

La casa de la transformación
Esta bellísima casa recoge personas que desean construir familias. Es un lugar tan lleno de encanto que,  cualquier visitante que entra en ella, logra tocarle el corazón y transformarle un hermoso cambio. Esta casa proteje, arropa y provee todo lo que se necesita y se desea. Es una casa muy generosa pero tiene un gran filtro y sólo personas de luz pueden entrar a ella.  El agua, la tierra y el aire que la rodean,  despiertan el fuego interno de las personas que habitan dentro de ella.

La casa de reposo
Esta hermosa casa abre sus puertas y  abraza.  Aporta calma y tranquilidad de forma inmediata. La intimidad es la llave que despierta su magia. Sólo personas de buen corazón pueden entrar en ella. Su belleza junto con su pureza hacen la estadía, un verdadero paraiso. Renueva el alma y llena de dicha y alegría a quienes entran en ella.  Le gusta las islas y el mar turquesa, también los cactus, los niños y los higos, se deleita con la música, los colores y el olor al buen vino...Le gusta sobretodo el sol que hace de buen abrigo.

La casa Sanadora
Esta es una casita mágica. Llena a todos de encanto y admiración por su sencilla belleza. Pichicuchis invisibles viven en ella...Como en los cuentos de hadas también despierta curiosidad y asombro. Su misión es sanar. Envuelve de sutil vibración quién a ella osa entrar. Nunca se vuelve a ser la misma persona, una vez hayas entrado y permanecido en ella, escuchando sus silencios, su música, olido su espacio, sentido su abrazo.

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