sábado, 5 de noviembre de 2011

La belleza interior


Muchos hombres esperan el aplauso de los demás para llegar a ser los mejores, y con eso evidencia su vulgaridad. Ninguna flor espera el aplauso de las otras flores para ser la más hermosa, ni ningún árbol para llegar a ser el más alto, ni ningún caballo ni ningún perro para ser los más fuertes, los más esbeltos o los de mejor raza. Simplemente en ese sencillo "ser" los mejores, la naturaleza les da la satisfacción interior que el hombre que necesita el aplauso de los demás no encuentra nunca.

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