lunes, 23 de enero de 2012

Las Emociones



“Hoy tenemos un mensaje sobre las emociones – esa misteriosa y muy malentendida parte de tu personalidad – y lo que significa tener un equilibrio saludable en esa preciosa materia que con frecuencia te empuja a tomar acción y enciende tus pasiones. Digo ‘preciosa’ porque en algunos mundos la emoción está casi ausente de la personalidad y aquellos que tienen un poco más son considerados ‘dotados’. Sin embargo, en Urantia, hay abundancia de emociones en la personalidad mortal, la cual algunas veces se mueve fuera de balance y causa toda clase de miserias a aquellos que están controlados por ellas y hay aquellos que la inician y reaccionan a los efectos de su lado negativo – la causa de mucho dolor en tu mundo.

“La emoción es la parte más difícil de manejar de la personalidad, mientras que al mismo tiempo es una de las funciones más bendecidas de la mente que te permite sentir las cosas que son buenas y bellas como el amor, la alegría, la compasión, el júbilo, la risa y otras cosas más. En el lado negativo están el temor, el enojo, la crítica, el orgullo, el egoísmo y la indignación, por nombrar algunas.

“Muchos de ustedes usan sus emociones como el ‘primer instrumento para utilizar’ cuando están tratando con experiencias que se meten en sus zonas de comodidad – realmente un apoyo para ser utilizado en vez del ‘pensamiento real’ donde rápidamente percibes y consideras todos los puntos de una situación y proyecta en tu mente el resultado de tus reacciones al evento presente y por lo tanto escoge sabiamente la mejor reacción a la situación. Aquí es donde yace el problema en que es acertado reaccionar espontáneamente a aquellos eventos que nos hacen ‘sentir bien’ – el amor, la alegría y la risa – mientras que es imprudente reaccionar rápidamente a aquellas cosas que se inmiscuyen en nuestras creencias y esperanzas antes de que el resultado pueda ser apropiadamente calculado, lo cual puede descuidadamente causarte daños a ti y a otros.

“La auto maestría es el arte de controlar ese complicado sistema de emociones. Los hábitos, los pensamientos y las acciones repetitivas ‘queman’ las vías neurológicas en el cerebro, así como se destruyen los caminos muy frecuentados, y es difícil cambiar esos hábitos de conducta una vez que se han convertido en parte de la personalidad. Con frecuencia es a través del dolor que aprendemos a evitar esos senderos y caminamos en unos nuevos que nos permiten sentir menos dolor o descubrir una ‘forma’ mejor. Ese es el proceso de aprendizaje, pero todavía algunos se rehúsan a aprender por orgullo o por evadir el pensamiento real y están condenados a repetir las experiencias dolorosas de emociones incontroladas de clase negativa.

“Aprende a reconocer la diferencia entre una situación o evento positivo contra uno negativo y prudentemente escoge la espontaneidad de las reacciones positiva y posterga la de tipo negativo a un proceso más profundo de pensamiento donde el resultado pueda sopesarse antes de que los labios desaten una imprudente miseria para ti y para otros. ‘Aquél que es dueño de sí mismo, es más grande que aquél que se adueña de una ciudad’.

“La Paz esté con ustedes,
“El Círculo de Siete”.

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