domingo, 22 de abril de 2012

Tiempo




Querido maestro: que me has hecho desesperar, llorar a gritos, llorar sin lágrimas, morir dormida, hundirme en el silencio, ahogarme en el vicio, desgarrarme el alma, suspirarle a la muerte, pedirle alivio al olvido.

Querido maestro, que me has hecho ver las luces del amanecer, sentir los rayos dorados del alba, oir la música de la mañana, reconciliarme en los recuerdos, amigarme en la paciencia, perderle miedo a la muerte.

TIEMPO, sólo tú querido mío, has podido madurar este cuerpo, amansar un poco mi mente, mecer mi alma, abrir mi pecho, limpiar las lágrimas, curar mis ojos, aceptarme llana y alta. Asumir la loca idea que no existes. Que eres un maestro en la ilusión de mi mente, enseñándome tanto en este juego, de encontrarme, de perderme, de volverme a encontrar, búscandote.

P

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