miércoles, 28 de marzo de 2012

Bodas Celtas



La expresión “Unión de Manos”, también llamada “Handfasting” en inglés, es usada para designar al acto ritual del enlace matrimonial céltico y otros paganos. Tiene su origen en la costumbre de estrechar antiguamente las manos para sellar un contrato. Esta acción de unir las manos, también proviene y deriva, de aún más antiguas connotaciones, como son las concepciones indoeuropeas sobre la fusión y armonización entre el hombre y la mujer. El signo del Infinito, usado en el acto final de la Unión de Manos” simboliza desde antiguo, dos círculos que representan al Sol (femenino) y a la Luna (masculino) En lengua celta más primitiva y en otras indoeuropeas, eran de tal forma identificados, e incluso actualmente aún se conservan en algunos idiomas, estos mismos géneros para los dos astros. En alemán, aunque sea un idioma, básica y mayormente germánico, ocurre lo mismo, por ejemplo, el sol es: Die (La) Sonne y la Luna: Der (El) Mond, aunque en otras tradiciones, especialmente del Mediterráneo, era y es a la inversa, excepción hecha de la Tradición Hebrea, donde ocurre lo mismo. Así pues la primitiva Luna, concebida por los celtas y druidas, ya en épocas patriarcales, era un divinidad de principios masculinos y el Sol un divinidad de principios femeninos, situación que perduró con la expansión del patriarcado, pero intercambiándose paulatinamente los papeles, pasando a estar relacionado el Sol con una notable deidad masculina y convirtiéndose la Luna en divinidad femenina.

Plantearse una Unión de Manos o enlace al estilo céltico-druídico, es igual de complejo que planear una boda civil o de otra espiritualidad. Ello es lógico, hay que pensar en un sinfín de variables y detalles. Pero antes de esbozar los pormenores, cabría reflexionar sobre los motivos por los que se elige realizar una unión matrimonial por este rito, el significado que adquiere, la espiritualidad que representa y la compatibilidad que requerirá con nuestras vidas actuales. Deberíamos desechar de nuestra mente, el realizar este rito por mero capricho parafernálico o como un exotismo más entre los muchos que nos ofrecen. El matrimonio es una ceremonia espiritual o debería serlo, en cada cultura y en cada religión, lo cual lo conforma, asignándole unos procedimientos exclusivos, reflejando la heterogeneidad espiritual del planeta. Esta es una sugerencia para una boda realizada según la tradición céltico-druídica, aunque ciertamente, es difícil hallar un ritual exclusivo para este evento, ya que coexisten una amplia gama de variantes.

Por tanto, un bosque, cercano o alrededor del lugar de residencia, puede servir para el ritual de la boda y en su defecto cualquier templo natural, como puede ser un claro entre florestas de cualquier arboleda. Lógicamente, es indispensable localizar a algún Druida sacerdote o Druidesa o ambos, de nuestra espiritualidad, que desee realizar y consagrar el ritual. El / Ella o Ellos, ya se encargarán de establecer un círculo ceremonial donde se realizará el rito y prepararán el altar correspondiente con los elementos adecuados, pues en dichas liturgias, se supone, han sido instruidos.

El resto de personas entre invitados, familiares de éstos, así como los mismos contrayentes, es de presumir, que no tendrán problemática en ser congregados para el evento, ni en llegar hasta él.

El matrimonio druídico, en lo que alcanzo a saber, y expresado en forma resumida, se procede con la elección del día conveniente para los novios, pero especialmente adecuado en nuestra Tradición, a ser posible coincidente con las jornadas significativas, como puede ser el Festival de Beltane, velada(s) solemne(s), que entre los antiguos celtas, era(n), la(s) de mayores Uniones entre Hombres y Mujeres. Con Beltane, comienza Samos y finaliza Giamos, es decir, comienza el verano, o según los conceptos celtas finaliza el período oscuro para iniciarse el período de luminosidad. Y es en esta nueva parte del ciclo natural, cuando en los bosques, todos los seres vivientes expresan pautas de apasionamiento y fogosidad, manifestándolas también con sus energías sexuales. Es la mejor época para ligar, y nunca mejor expresado, puesto que ligar significa enlazar, fundir, unir, combinar, fusionar.

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