jueves, 12 de abril de 2012

Ciprés



El Ciprés es el árbol que simboliza la unión entre el Cielo y la Tierra. Tanto su tronco como sus raíces se alzan y descienden profundamente hacia el centro de la Tierra -antiguamente el inframundo-, así como hacia la morada de los dioses -actualmente el reino de las ideas psíquicas.

Simbología:

Árbol sagrado entre numerosos pueblos; gracias a su longevidad y a su verdor persistentes, se llama "el árbol de la vida" (ciprés-tuya).
    Entre los griegos y los romanos, está en relación con las divinidades del infierno; es el árbol de las regiones subterráneas; está ligado al culto de Plutón, dios de los infiernos; también adorna los cementerios.
    El ciprés es en Europa un símbolo de duelo. Quizás se trata de todos modos de una mala interpretación, aunque sea de origen muy antiguo, del simbolismo universal y primitivo de las coníferas que, por su resina incorruptible y su follaje persistente, evocan la inmortalidad y la resurrección. "Las heladas del invierno, dice Chuang-tse (c. 28), no hacen sino resaltar con mayor esplendor la fuerza de resistencia del ciprés, al que no consiguen despojar de sus hojas."
    En la China antigua, el consumo de las semillas del ciprés procuraba longevidad, pues eran ricas en substancia yang. La resina del ciprés permitía, si uno se frotaba con ella los talones, andar sobre las aguas. Volvía el cuerpo ligero. La llama obtenida por la combustión de las semillas permitía la detección del jade y del oro, igualmente substancias yang y símbolos de inmortalidad.
    Orígenes ve en el ciprés un símbolo de las virtudes espirituales, pues "el ciprés desprende muy buen olor", el de la santidad.
    En el Japón, una de las maderas más usadas en los ritos del shinto es una variedad del ciprés, el hinoki: además de su utilización en la fabricación de diversos instrumentos, como el shaku (cetro) de los sacerdotes, hay que señalar sobre todo que el fuego ritual se enciende por frotamiento de dos trozos de hinoki. Esta madera es igualmente la que sirve para la construcción de los templos, como el de Isé. Se vuelven a encontrar aquí manifiestamente las nociones de incorruptibilidad y de pureza.
    También como símbolo de inmortalidad se representa el ciprés (asociado al pino) en las logias de las sociedades secretas chinas, a la entrada de la "Ciudad de los Sauces" o del "Círculo del Cielo y de la Tierra". Los yin, dice Confuncio, lo plantaban al lado de los altares de la Tierra.
Diccionario de los símbolosJEAN CHEVALIER/ALAIN GHEERBRANT
(Herder, Barcelona, 1995)
(Cuando era pequeniña, jugaba dentro de un ciprés. Era tan enorme y alto! perfecto para cobijarse entre los huecos que hacía dentro de él. Un lugar perfecto para jugar. Amaba su aroma y sus piñas en forma de pelotitas. Ese lugar lleno de magia en ese entonces, hacía las veces de casita, de escondite, de refugio, allí nada ni nadie podía entrar en ese aposento sagrado. Tengo un recuerdo bellísimo de los cipreses de la plaza de mi Yaya, eran cuatro árboles formando un cuadrado.  Tardes enteras junto con mi hermana y dos amigas mellizas disfrutábamos de la recogida de castañas y la libertad absoluta. No necesitábamos hacer ninguna parada de emergencia en la casa materna, en la plaza junto a los cipreses teníamos todo, hasta un bebero. Hoy se ha confirmado la adopción...el ciprés es mío. Me lo ofrece una linda mujer, italiana, amante de la naturaleza y de la belleza, natalicia de la Toscana, quién lo ha plantado con semilla y desde hace 3 años ya da sus propias piñitas. El ciprés ahora está en una maceta y quiere seguir creciendo. Su linda cuidadora,  con todo el amor del mundo, se desprende y lo ofrece a alguien que pueda seguir cuidándolo y darle más espacio, más tierra,  para que siga creciendo. Una mujer sabia. No pudo haber llegado en mejor momento... Bienvenido querido Ciprés, bienvenido a mi jardín.)

Gracias Lau!

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