lunes, 12 de noviembre de 2012

Humildad



“Permítanme en esta comunicación hacer resplandecer la luz de la verdad acerca de la humildad. La humildad no tiene ningún adorno, no está relacionada con la exaltación, ni con atraer la atención sobre uno mismo. Hay algunos que son totalmente modestos, jamás despreciándose a si mismos, sino viviendo de acuerdo a una brújula interna, habiendo llegado a ser tan humildes y a estar tan a gusto consigo mismos, que han adquirido una armonía y equilibrio internos, un encanto escondido. Esto irradian hacia el mundo exterior y las personas sienten una calma que exuda de ellos, porque en esos benditos, la agitación interna ha cesado. Esta calma interior augura una paz sublime, la paz que está más allá de la comprensión para aquellos que nunca han experimentado esta tranquilidad interior.

“Esta paz es para aquellos que han hecho de su meta en la vida la búsqueda de Dios por sobre todas las cosas. Ellos han aprendido lo importante que es mantener cada día esa cita divina, buscando la Quietud en sus corazones. Es un lento amanecer el darse cuenta de que algo que no sea su yo, algo indefinible, existe dentro de ellos mismos. Albergan algo tan elevado, que automáticamente buscan la seguridad de que están caminando en el camino de la luz hacia la perfección. Cuando se encuentra este camino de luz, pronto sabrán si algo está mal cuando sientan esa inquietud de antes, y sientan que algo o alguien ‘los sacó de balance’.

“Con el descubrimiento lentamente reconocido, y con un aumento de la paz en vuestra alma, para un observador cuidadoso se hace evidente que ustedes tienen algo que ellos anhelan tener. Una vez que descubren este algo indefinible por sí mismos, lo reconocen y se sonríen a sí mismos, a sabiendas de que antes conocieron a otro ser humano, quien descubrió la autenticidad de ser un hijo de Dios. La verdadera humildad es siempre reconocible por aquellos que han desarrollado ese deseable rasgo del carácter. Es una autoridad sin pretensiones que se adquiere a través de una devoción desinteresada por la verdad, la belleza y la bondad, pues no habrá ninguna necesidad de llamar indebidamente la atención hacia uno mismo.

“Una vida se enriquece con modestia. Es la riqueza interior lo que brilla en las personas más humildes. Fue una paz sublime del ser, la que Jesús adquirió durante Sus primeros años a través de muchas dificultades, cuando vivía con su madre viuda y sus hermanos y hermanas. Él aprendió a temprana edad a buscar la sabiduría interna a través de Su Piloto interior, Su Ajustador del Pensamiento, Quien infaliblemente le señalaba el camino para vivir en la verdad, la belleza y la bondad. Él personificó esto más adelante en Su vida, cuando caminó en la tierra, dispensando buen ánimo dondequiera que fuere, ya que Él había superado muchas tentaciones que la humanidad heredó. Él encarna la verdadera humildad y adquirió un carácter firme. Fue probado, al igual que ustedes los humanos son probados en la vida. Ustedes también pueden elevarse por encima de sus tendencias animales. Se les ha enseñado el camino de la vida y las enseñanzas del Maestro, Josué Ben José.”

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