jueves, 6 de marzo de 2014

Generosidad


“Los grandes actos de generosidad no pueden medirse por una mente calculadora, sino por la sensación que se experimenta en el corazón, y la seguridad y la confianza propia de que se ha ofrecido un acto de bondad.
“Un acto sincero de generosidad no implica algún análisis de lo sacrificado, sino que ocurre para aliviar el sufrimiento, apoyar el crecimiento y desarrollo del otro, ofrecer compañerismo y compasión, consolar, o simplemente para reconfortar.
“La generosidad monetaria es valiosa cuando ayuda a otro a sostener, mantener o contribuir con su calidad de vida, salud, bienestar, felicidad, o para aliviar un conflicto. ‘Pequeño’ es tan solo una palabra relativa, y etiquetar a un acto de verdadera generosidad como ‘grande’ o ‘pequeño’, no es apropiado en el sentido espiritual.
“En general, si sientes el ‘alma satisfecha’ por tu acción al decidir dar palabras, acciones, tiempo, apoyo emocional, educativo, financiero o espiritual, entonces considérala sincera y abstente de glorificar tu ego comunicando a los demás el acto de dar.
“Es digno de elogio compartir y no esperar nada a cambio, pero es innecesario añadir un sentido de orgullo al acto de dar, en lugar de un sentido de humildad, ya que en última instancia, todo lo bueno regresa de nuevo a ti, y es una inversión de amor para la cual fuiste creado.

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