miércoles, 16 de septiembre de 2015

Regresan las Tribus Pajaros


Os hablamos a vosotros, humanos, seres de luz. Alzaos de vuestro pasado encadenado a la traición y participad en vuestra labor creativa, en el despliegue de prodigios sin fin. Elevaos por encima de la actual cultura para recordar vuestra naturaleza y vuestro origen: cuerpos luminosos como estrellas con temperatura definida, que crean tiempo y espacio, pintando paisajes espaciales en la pantalla del tiempo y atrayendo polvo de estrellas con su luz danzarina. Hoy os expresáis en vuestras lenguas y en vuestras obras: aljibes, planos de regadío, parques urbanos, torres de cristal y acero…; os expresáis en vuestras ideas y modos de vida. Sin embargo, nuestro pasado no es indicativo de nuestro potencial. Los logros de la historia, comparados con el florecimiento del Artista en su plenitud, no son sino los esfuerzos de un niño que, ciegamente, camina a tientas en la oscuridad. 
Cuando tú, hombre encarnado, comprendas que en tu interior existe el mismo brillo, luz y calor que con tanto fuego se produce en el desprendimiento nuclear de las estrellas; y cuando tú, mujer encarnada, comprendas que tras de ti se halla la fuerza creativa, la fuerza de lo nuevo, el equilibrio, la síntesis y la verdad, entonces sabréis que nada amenaza vuestra existencia y que no hay que albergar ningún temor, pues los aspectos paterno y materno del amor divino, con su inmenso poder, se han unido en la creación de un universo material concebido para vuestro progreso y florecimiento.
Durante tres billones y medio de años, nosotros, los que procedemos de los dominios angélicos, hemos adaptado y mantenido con exactitud la temperatura planetaria más adecuada para vuestro desarrollo y evolución. No debéis temer al cooperar con el Creador y con nosotros: estáis en buenas manos, protegidos por nuestro amor.
El miedo, que durante tanto tiempo os ha atenazado el corazón, os ha impedido comprender nuestro mensaje; sin embargo, ahora estáis preparados para recibirlo. Os ayudaremos a sintonizar la frecuencia del amor que curará al mundo enfermo y os atraerá hacia las Estrellas. Escuchad y sentid en vuestras palabras esa frecuencia en la que se revelan por siempre los designios del Eterno Creador. 
Somos los alados del Cielo, guardianes espirituales de la Tierra, vuestro reflejo en el amor perfecto, la dimensión que os falta para alcanzar la plenitud. Acogednos en vuestra conciencia y recordad. Conoceos como lo que sois: verdadera y completamente humanos.
El hombre verdadero capta la voz del río y le da expresión, capta la voz del viento y le presta las palabras que no puede pronunciar sin lengua humana, se mezcla con la esencia del bosque, con los espíritus de la lluvia y de toda criatura viva de cualquier especie animal, los representa y extrae lo mejor de su naturaleza.
Toda forma viva es energía en constante cambio que se manifiesta en la materia y fluye siempre hacia algo capaz de mayor expresión, desarrollo y revelación del mundo espiritual. El hombre verdadero ha sido creado para contribuir a la evolución de todas las formas vivas y favorecer su capacidad para revelar de modo más perfecto la verdad que se encuentra en el corazón de Dios. A través de este hombre especial se expresa la esencia de todos los seres creados, pero su voz es la del Gran Espíritu, que dice:
“Yo aparezco en la tierra, en el mar, en el aire, en la luz de las estrellas y en el Sol. Aparezco en las montañas y en la lluvia que refresca el desierto. Soy la piedra y la estrella. Soy pájaro y pez, mar y cielo. Eternamente Uno en Todo, me desdoblo, me multiplico, me refracto como un rayo de luz a través del prisma de múltiples gotas de agua, perlas suspendidas en lamás alta esfera de la Tierra. Resplandeciente, vengo a conmover la superficie del mundo material con un vibrante coro multicolor de hombres y mujeres luminosos, creados para dotar a esa danza sagrada de las formas atómicas, orden, belleza, gracia y amor”.
Polvo de Estrellas. Helada luz estelar.
Lo que vosotros llamáis materia es la obra de arte en que nos hemos afanado durante veinte millones de años. La hemos esculpido en forma de sistemas estelares, de galaxias y de un universo tan variado como el espectro del arco iris. Somos los hijos de la luz. Nos han encargado la labor de crear la realidad dimensional. Convertimos la música del fulgor de las Estrellas en orden, estructura y belleza. Nuestro espíritu manifiesta los designios del Creador en toda la vida de este planeta, de los bosques de seoya a los microbios, del pajarillo de pluma más fina a la más sólida ballena del océano, pero sólo vosotros, humanos podéis encarnar, con vuestra verdadera esencia, la total realidad de lo que somos nosotros y de lo que es el Creador.
Venid, hijos humanos, la verdad ha estado siempre aquí. Los profetas os la han anunciado claramente. Hemos habitado vuestras costas siempre que nos habéis permitido amarrar en las aguas de vuestra conciencia, en las aguas de vuestro corazón.
Somos la inteligencia superior que buscáis en las galaxias. Durante años, hemos estado en los árboles de vuestros parques y jardines y enjaulados en vuestras casas. Somos las tribus de los pájaros que ahora retornan. Venimos para enseñaros a volar. Sacadnos de la jaula de los antiguos conceptos y definiciones y uníos a nosotros en las copas vivas de los árboles donde soplan, libres e indómitos, los vientos del espíritu.
Somos las Tribus de los Pájaros, ya amamos las fluidas y mansas aguas de la eterna verdad de nuestra Madre así como amamos las estrellas que nutren y sostienen las formas biológicas de danzante luz. Siempre estaremos próximos al agua y a la tierra, a la luz y al sonido, al fuego del Padre y a la eterna sabiduría de la Madre.
Porque somos las Tribu Pájaro que vienen a la Tierra a nadar en sus aguas como los peces en el mar, a pisar su suelo como los mamíferos y a volar por el espacio con las alas del amor que nos creó y nos recrea en cada momento. Porque amamos estos océanos y estas tierras.
Amamos este planeta con un eterno fuego que necesita todas las miríadas de estrellas para revelarse, pero basta una sola palabra para decir a la Tierra: “Te amo tanto que te daré mi fuego en tus eras de hielo; te daré todo lo que soy hasta que juntos, demos fruto, hasta que engendremos toda una progenie que también será hija del ardiente amor de la luz estelar y de la suave verdad del mundo oceánico”.
Despierta, humanidad. Los maestros del amor giran en torno a la Estrella matutina, descienden en espiral, se detienen y desembarcan en la costa de tu historia. Batiendo las alas, penetran en tu conciencia.
Regresan las Tribus Pájaro.
Del libro " La vuelta de las tribus pájaro" de Ken Carey

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